miércoles, 2 de marzo de 2011

“La abstinencia se rompe más frecuentemente que el condón”, asegura líder religioso


  • Debe hablarse del preservativo como símbolo de amor y seguridad: Lisandro Orlov

  • Las Iglesias no deben propiciar desinformación en materia de sexualidad, menciona

  • Muchas veces un diagnóstico médico se convierte en un diagnóstico moral, añade

  • Leonardo Bastida Aguilar- NOTIESE
    El pastor luterano
    México DF, marzo 02 de 2011.
    “Nosotros no trabajamos con ángeles, sino con humanos, por eso pensamos que muchas veces la abstinencia se rompe más frecuentemente que el condón”, mencionó Lisandro Orlov, pastor de la Iglesia Evangélica Luterana Unida de Argentina, al explicar las causas por las cuales las propuestas de ciertas agrupaciones religiosas no son factibles en la lucha contra el VIH/sida.
     
    El Coordinador de Pastoral Ecuménica VIH/sida, indicó que las Iglesias deben hablar del condón con el argumento teológico de que “su uso es símbolo de responsabilidad, amor y seguridad”, además de erradicar la idea de que el preservativo se utiliza para evitar un embarazo y fomentar que su uso es para evitar una infección de transmisión sexual.
     
    En charla con NotieSe, el teólogo y promotor del diálogo interreligioso en la lucha contra el VIH, añadió que no debe debatirse si el condón es bueno o no, sino la importancia de que las personas tengan acceso a información sobre el tema. “Las Iglesias pueden promover la castidad hasta el matrimonio y muchas otras cosas, pero no deben propiciar la desinformación en materia de sexualidad”.
     
    El miedo
     
    “Las Iglesias tienen miedo al VIH porque representa un problema que les llevaría a preguntarse quiénes son”, señaló Orlov, pastor luterano con más de 20 años de trabajo contra la epidemia en el Hostal Solidario, espacio ubicado en Buenos Aires, Argentina, que aloja a personas con VIH cuyas posibilidades económicas son escasas.
     
    Como resultado de su experiencia, el ministro religioso de visita en México con motivo de la Consulta Regional y Reunión de Alto Nivel sobre Acceso Universal, Prevención, Atención, Tratamiento, Apoyo y Cuidado en VIH/sida, mencionó que para las Iglesias abordar el tema del VIH implica una “auto conversión de los ministros de culto” debido a que debe haber un cambio desde el lenguaje hasta el discurso teológico para no discriminar a quienes han sido afectados por el virus, además de abordar el tema desde la perspectiva de salud y no de la fe.
     
    Lisandro Orlov comentó que quienes viven con VIH no esperan compasión sino justicia, pues muchas veces un diagnóstico médico se convierte en un diagnóstico moral que provoca la ruptura de los lazos con la sociedad.
     
    “La función de la Iglesia debe ser recomponer los lazos de equidad, la solidaridad y la justicia. Nuestro punto de arranque no es el virus sino la persona”, aseguró el ministro de culto, quien añadió que un tema primordial en su labor contra el VIH es erradicar el estigma y la discriminación.
     
    De esta manera, Orlov señaló que la respuesta por parte de las agrupaciones religiosas no ha sido del todo satisfactoria, ya que la mayoría de ellas, no se ha pronunciado sobre el VIH/sida, o lo hacen con años de retraso, como sucedió con la Iglesia católica que tardó más de 25 años para hablar sobre el uso del condón, “y lo hizo de una manera ambigua”.
     
    Acotó que en la mayoría de las Iglesias, “las voces oficiales permanecen calladas, pero hay otros proyectos en las bases sociales que trabajan el tema y con la gente a pesar de que se los prohíbe su credo, por ejemplo sacerdotes paraguayos que trabajan con travestis en la lectura del evangelio”.
     
    Sobre su labor pastoral, Orlov señaló que su trabajo en la materia se debe a que la realidad le impuso dar una respuesta, por lo que luego del trabajo iniciado con visitas a personas con VIH en los hospitales de Buenos Aires, optó por visibilizar y nombrar a sectores vulnerables como las y los trabajadores sexuales, los hombres que tienen sexo con hombres, y los usuarios de drogas inyectables, para empezar a combatir la discriminación ejercida en su contra.
     
    Por último, Lisandro Orlov, dijo a esta agencia que los más de 20 años de trabajo, publicaciones que explican el uso del condón, debates sobre la epidemia, exigencia a otras Iglesias para pronunciarse sobre el tema y labor pastoral con personas VIH positivas tienen como finalidad “cambiar la visión del VIH /sida”.

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